Y las primeras en irse

Publicado el 24 septiembre 2010
Archivado en Carlos Roque Sánchez | 2 comentarios

(Continuación) Los que saben cuentan que estas aves son de hábito monogámico y que tienen un solo periodo de reproducción anual. Es cuando únicamente se posan.

Una sola puesta de dos o tres huevos, que son incubados durante unos 20 días. Tras la eclosión, las crías tardarán entre uno y dos meses en abandonar el nido. Un tiempo en el que son alimentados por sus padres, que pueden ausentarse en busca de comida hasta cuatro o más días.

Entonces los juveniles vencejos entran en un letargo. Reducen el ritmo cardiaco de 90 a 20 latidos por minuto y la temperatura corporal de 36-39°C a cerca de 20°C. Un mecanismo de supervivencia.

Así hasta que un día el joven vencejo abandona el nido. Y entonces lo hace para no volver nunca más. De forma definitiva. Ahora le toca volar a él. Y a fuer que lo hace.

Estos animales pueden vivir más de 20 años, pero siempre sometidos a un frenético estrés. Nunca paran. Como la vida misma.

Su madurez reproductiva la alcanzan con dos años y se aparean para toda la vida. Unas aves valientes los vencejos, de las que aún se desconocen muchos detalles.

El motivo, su inusual hábito aéreo. Su continuo aleteo empeñado en hacer jeroglíficos en el cielo. Rima hecha vuelo. Un pájaro poeta. (Continuará)

Comentarios

2 Respuestas para “Y las primeras en irse”

  1. Nueve meses en el aire | tecnologiayciencia on septiembre 24th, 2010 17:05

    […] Las últimas en llegarnos. (Continuará) […]

  2. Poesía para vencejos | vivirlaeducacion on septiembre 27th, 2010 17:14

    […] (Continuación). Es el título de un Encuentro de Poetas que lleva ya veintidós años celebrándose en Palacios de la Valduerna (León). […]

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