La ciencia de los gritos

Publicado el 31 mayo 2010
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Una reciente investigación publicada en la revista Biology Letters, ha concluido que los gritos irregulares y caóticos transmiten mejor el pánico porque son más difíciles de ignorar. Según los investigadores, la pauta irregular significa “¡hazme caso ya!”. El ejemplo clásico sería el de un bebé llorando en un sitio cerrado: no puedes ignorarlo y te hace sentir mal.

Como material de estudio los investigadores han examinado los gritos de más de 100 películas, entre ellas: “Aliens”, “Goldfinger”, “Annie Hall”, “La milla verde”, “Slumdog millonaire”, Titanic”, “El resplandor” y “Black Hawk derribado”. Los cineastas suelen distorsionar los sonidos para incrementar los efectos dramáticos. Hitchcock, por ejemplo, alteró electrónicamente los graznidos de los cuervos. El resultado no es una sorpresa, pero sí una confirmación de estudios anteriores. El estudio llevado a cabo por el grupo de Daniel Blumstein de la University of California, Los Angeles, pretendía comprender mejor las reglas “universales” por las que el miedo se expresa y comunica entre los miembros de un grupo.

De hecho, un “grito que hiele la sangre” es una cosa bastante difícil de hacer. Hay un grito en particular, conocido como el “grito de Wilhem” que ha sido utilizado en unas 200 películas distintas desde que se lanzó en el western de 1951, “Tambores lejanos”.

Comentarios

Una respuesta para “La ciencia de los gritos”

  1. Antonio de Orbe on mayo 31st, 2010 22:06

    Increíble el vídeo de youtube con el “grito de Wilhem”

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